• 11Febrero

    Las 10 Mejores Estrategias para Mejorar la Falta de Atención en Clase

    Las 10 Mejores Estrategias para Mejorar la Falta de Atención en Clase

    Tabla de contenidos

    Todos hemos ido al colegio, eso es evidente. Como también es evidente el hecho de que muchas veces el profesor llega a desmotivarse profundamente por la falta de atención en clase.

    En este artículo, desarrollaremos una serie de secciones, las cuales están encaminadas a mejorar la atención en clase: la importancia de prestar atención, la causa (o problemas) de por qué los niños no atienden, y estrategias para solucionar este gran inconveniente, que trae de cabeza a más de un maestro o maestra.

    ¡Comenzamos!

    Importancia de prestar atencion en clase

    mejorar la atención en clase

    Seguro que en las reuniones que has tenido a lo largo de tu vida, ha habido momentos en los que sentías que hablabas con una pared: esa es la sensación cuando estás en medio de una conversación, y tu receptor mira hacia otro lado, se pone a mirar el móvil, o te interrumpe.

    Eso es un claro ejemplo, ¿pero qué hay de la falta de atención en clase, cuando tú, como profesor, estás enseñando contenido fundamental para los alumnos? En ese momento pasará tres cuartos de lo mismo: los niños cuchicheando, hablando entre ellos, pintando las mesas o dibujos "más interesantes" que lo que tú puedas decirles...

    Desde ConEduka, entendemos la frustración que puede llegar albergar hasta incluso el más paciente de los maestros. Y es que poner atención en clase se torna realmente necesario, tanto para el profesor (se siente más motivado a enseñar y le pone más pasión al asunto) como para el alumno (adquiere la facultad de concentración, de estudio, de memoria e incluso de comprensión).

    ¿Por qué los alumnos no prestan atención en clase?

    el niño no presta atención

    Es la eterna pregunta, la cual siempre todos los maestros y maestras se han hecho a lo largo de toda su trayectoria profesional; incluso tú también lo habrás escuchado, además de sorprenderte a ti mismo preguntándotelo.

    Muchas veces es complicado hacernos entender y comprender, por lo que es necesario acudir, más de una o dos veces, a procedimientos alternativos; lo que se suele llamar "mano izquierda", con el fin de que nuestro mensaje llegue donde tiene que llegar de la mejor manera.

    En el caso de los niños, tenemos que pensar que, sobre todo en sus más tiernos años, son emociones con patas: las reacciones suelen ser muy efusivas y se dejan llevar por las sensaciones del exterior, haciendo que su falta de atención en clase, muchas veces, sea más que evidente, por lo que también pueden crecer tus dudas en cuanto a tus dotes de pedagogía.

    Problemas de atencion en el aula de clase

    Hay ocasiones en los que el problema es más difícil de detectar, más profundo incluso que un asunto de motivación infantil.

    En efecto: muchas veces el niño, aunque quiera prestar atención, no puede, debido a posibles problemas de orden fisiológico o psicológico:

    TDAH: tomémoslo en serio

    Como ya dijimos en el artículo pasado sobre el déficit de atención en niños, este síndrome puede ser un gigantesco quebradero de cabeza tanto para el profesor como para los padres del niño.

    Si durante el transcurso de las clases el profesor ve posibles síntomas de TDAH en el niño, no debería dudar en consultarlo con los padres, e interesarse en que el alumno reciba la atención de un profesional al efecto.

    Problemas auditivos: no perdamos la calma

    Si tú como profesor ves que pides que los alumnos guarden silencio, y alguno de ellos aún así sigue a lo suyo, no pensemos de primeras que está jugando a ignorarte. Es muy probable que tenga algún problema de audición, y que éste suela pasar desapercibido, menos en momentos puntuales. En estas ocasiones, la falta de atención en clase es debida a circunstancias especiales.

    Si sospechas que algo así puede pasar, ante todo no debemos perder la calma, y mucho menos gritar al alumno. Deberemos acercarnos, y tratar de conversar con él, explicándole que necesitas que guarde silencio para poder continuar la clase.

    En cualquier caso, también se debe hablar con los progenitores del pequeño, pues son los que pueden poner alguna solución definitiva a este problema.

    Sin embargo, ante toda esta problemática, no hay que alarmarse, pues existen soluciones.

    En este artículo te desvelaremos una serie de estrategias que puedes llevar a cabo para que tus alumnos no se pierdan en las explicaciones.

    Las 10 mejores estrategias para mejorar la atención en clase

    cómo hacer que el niño no se distraiga en clase

    En esta sección definiremos unas cuantas formas de recuperar la atención de tus alumnos en plena clase, para que así puedas ejercer tu profesión tan maravillosa con tranquilidad y confianza.

    Videojuegos educativos: el recurso de la gamificación, en beneficio del profesor

    En un artículo anterior dearrollábamos los beneficios de integrar en el aula los videojuegos educativos. Una de esas ventajas se hace palpable en este caso: la gamificación mejora claramente el nivel de concentración del niño.

    Por supuesto, es un recurso que se puede integrar de una fácil amena y sencilla, incluso para desarrollar los conceptos más complejos.

    Por ejemplo, nosotros hemos desarrollado La Torre del Conocimiento, un videojuego educativo indicado para Primaria; consta de 5 torres, cada una perteneciente a una asignatura, y el personaje principal tiene que subir de nivel contestando preguntas sobre cada asignatura.

    De esta forma, te aseguras que los niños se interesan por adquirir conocimiento de una forma que ellos mismos no son conscientes.

    Técnica del Volumen Subibaja, definitiva para captar su interés

    Es muy sencillo: si por más que alces la voz, tus alumnos siguen hablando entre ellos o están inquietos, te proponemos un truco muy simple, que consiste en ir bajando gradualmente el volumen de tu mensaje.

    Eso hará que te miren y tengan que callarse para saber qué estás diciendo. Curiosamente, suele resultar bastante acertada la integración de esta estrategia para mejorar la falta de atención en clase.

    Olvídate de los monólogos, busca la participación en clase

    Y es así: es normal que los niños se duerman si sólo estás hablando tú. No decimos que carezca de interés lo que tengas que decir, pero en el aula, lo más importante es la forma de comunicarlo. 

    Ten en cuenta que la mente de un niño necesita estímulos, motivaciones y juego; no palabras y más palabras.

    De tal forma que, cuando veas que estás perdiendo a tus alumnos, no te preocupes: recurre a adivinanzas, a concursos de preguntas y respuesta, forma equipos entre ellos. Acude, sobre todo, a esa competitividad sana. De esta forma, podrás matar dos pájaros de un tiro: que te presten atencion, y que se conozcan entre ellos.

    Recurre al alto impacto emocional en tus explicaciones

    Todos hemos visto alguna película en la que el profesor, harto ya de mandar callar a sus alumnos, se subía a la mesa para captar esa atención difuminada.

    No estamos proponiendo algo tan salvaje, pero sí que busques un impacto emocional. Estamos seguros que un profesor posee recursos de sobra para ello, solo es necesario no perder el foco, más allá de la frustración temporal: que los niños aprendan.

    Seguimos, pues, con las estrategias para paliar la falta de atención en clase.

    Céntrate en los que atienden, y prémiales fervientemente

    Sabemos que los niños buscan llamar la atención, sobre todo en edades más tempranas. Y para conseguir su objetivo, son capaces de recurrir a técnicas como ignorar conscientemente, con lo que conseguirán una riña por tu parte. De esta forma, acaparan tu atención.

    ¿Qué ocurriría si aplicaras otra estrategia? En el hipotético caso de que el niño busquase tu atención, y tú, como profesor, premiaras a los alumnos que se quedan tranquilos y en silencio, sería fácil llegar a la conclusión de que, tarde o temprano, el niño en cuestión cesara en el empeño de sus técnicas contradictorias.

    Te pedimos que pruebes con esta técnica, a ver qué pasa. Seguro que lograrás tu cometido.

    Acompaña las explicaciones con imágenes y sonidos

    falta de atención en clase

    A los propios adultos les pasa: ir a una conferencia o exposición, y más de uno acaba dormido.

    ¿Por qué? Principalmente por falta de emoción, una ausencia de subidas y bajadas de tono, y sobre todo por una profunda carencia de apoyo visual.

    Dependiendo de la edad de tus alumnos, podrías preparar unos PowerPoints o presentaciones interesantes, que ayuden a que tus niños presten atención a tus explicaciones, de tal forma que no divaguen sus pequeñas mentes.

    Distracciones a la orden del día

    No estaría de más una petición por tu parte de apartar del pupitre todo aquello que no fuera a ser necesario para la clase: estuches, libros y demás enseres que no se vayan a usar. Los niños tienden mucho a la distracción, por lo que es mejor no provocarla, ¿verdad?

    El poder de la pausa como método efectivo de focalización

    Los niños tienen una concentración bastante más limitada que los adultos, por lo que el profesor tendría que tenerlo muy en cuenta a la hora de abordar un nuevo conocimiento, sobre todo uno que sea especialmente exigente.

    Por lo general, los primeros minutos de la clase son decisivos; ahí es cuando hay que aprovechar para exponer datos importantes y conocimiento complejo, que requiera que los niños tengan que darle muchas vueltas.

    Muchos profesores cometen el error de dejar lo más duro para el final, lo cual explica el porcentaje tan alto de falta de atención en clase.

    Combina diferentes metodologías de enseñanza

    La monotonía es la causante de la mayoría de la problemática en este apartado. ¿Cómo lo resolvemos? No basándose en una sola forma de dar clase. Se puede intentar cambiar de entorno de cuando en cuando, hacer experimentos, escape rooms educativos, concursos, trabajos grupales... La creatividad no tiene límites.

    Abandona la teoría interminable: abraza el conocimiento práctico

    Muchos niños no entienden tanta abstracción, de manera que lo más preferible es acercar la realidad cotidiana, la del día a día, al conocimiento que se quiera implementar en los alumnos. De esta forma, podrán aprender por asimilación, pudiendo incluso practicar lo aprendido en sitios tan corrientes como un supermercado, por ejemplo.

    Conclusión: no lo hagamos por orgullo, sino porque los niños aprendan

    El peor error que se puede cometer en este sentido es pretender que un niño te haga caso "porque lo digo yo". Esto no muestra más que un orgullo empedernido, que abandona la metodología de inteligencia emocional para ir corriendo a las fauces del ego más radical.

    Debemos tener muy en cuenta que los niños no son soldados, no deben ser criados para obedecer, sino para que se transformen en adultos de provecho, felices y con un autoestima sana y equilibrada.

    Hasta aquí el artículo de las 10 mejores estrategias para mejorar la falta de atención en clase.

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